Puedo confesar que por fin he terminado con los armarios. Llega ésta época y una se pone a reorganizar, a poner lavadoras y a sacar la ropa de invierno y otoño. Y es que odio el olor a naftalina. Mirando la ropa que tengo creo que es poca, pero para alguno sería mucha. ¡Cómo somos las mujeres! El tema de la ropa nunca es suficiente. Éstos días se decide que es de mi vida... y estoy como paralizada. Odio rotundamente sentirme así, así que gracias a la "Silvia interior" esa que se autoanaliza he recibido una auto-colleja para ver si espabilo... no ha estado mal. Ayer me pinte medio techo de la cocina que necesitaba ya un toque de blanco... y estoy haciendo cosas en casa aprovechando que tengo tiempo libre. Un asco, porque nunca se acaba lo que una tiene que hacer si una no quiere... Bufff!! la de cosas que me ha dado por tirar de la terraza ni lo quiero pensar! aún está por bajar. Lo he metido en bolsas de basura directamente. Mi tomatera segunda, la tardía, tiene flores y ya tiene un tomatito verde... estoy contenta. Ayer saqué semillas de unos tomates que me dió mi frutero regalaos, ¡que majo! Yo creo que pretende ligar conmigo, es un chico indio. A ver como le explico que a mí los indios no me molan!... Por otra parte, cada noche miro tu foto y enciendo una vela y me duermo con tu foto iluminada en mi mesilla, he improvisado mi cama en el salón para poder dormir, ya que mis vecinos dominicanos no respetan los horarios de sueño, ahora tengo una cama en el salón con tu foto en una minimesilla. He sacado ya el edredón de plumas, le puse la funda ayer y anoche dormí como una bendita. Te echo de menos. Se me hace cuesta arriba pasar de nuevo a verte... Se me dispersa acordarme de tí porque tengo tantas cosas que arreglar y hacer, que siento que es como si el Universo me retirara de pista porque no es el momento, sin embargo no hago mas que pensar que no quiero dejar de saber de tí... ¡Que duro se me hace no saber de ti! ¡Te echo de menos!. Estoy desaparecida total, mis amigos igual y paso mis días prácticamente sola salvo Antonio, Marina, Miriam y alguna amiga que vienen a rescatarme de mi soledad. Llevo bien la soledad, estoy leyendo mucho, sin embargo hay cosas que una no puede hacer sola. Necesito desaparecer y encontrarme a mi misma... La vida sigue, sigue para todos... Ufff! en fin, que odio la Naftalina (nombre comercial del Naftaleno), hoy cotilleando que cojones es la Naftalina descubro que la mayor parte proviene del alquitrán de hulla y que es para auyentar a las polillas...¡ y yo pienso! ¡Pero si me ahuyentan hasta a mí!... en fin, sigo otro día...